miércoles, 29 de febrero de 2012
Desde el cielo
viernes, 10 de febrero de 2012
Un abrazo para sellar el perdón

Mari Carmen Hernández, con sus hijas,
tras el asesinato de su esposo, Jesús Mari Pedrosa.
Foto: José María Barroso
Leido en Alfa y Omega:
El de una víctima de ETA a un asesino, arrepentido
Un abrazo para sellar el perdón
Hasta la fecha, diez víctimas de ETA se han visto
las caras con terroristas presos, dentro del denominado Programa de
Encuentros Restaurativos. Una de ellas ha sido doña Mari Carmen
Hernández, viuda de don Jesús Mari Pedrosa, concejal del PP en Durango,
asesinado por ETA, el 4 de junio de 2000. Cuenta que necesitaba perdonar
Tenían 13 años cuando se conocieron. La boda llegó 10
años más tarde, pero un cobarde tiro en la nuca, por la espalda, les
dejó sin la fotografía de su 34 aniversario. Mari Carmen no olvida aquel
día en el que los recuerdos del único hombre de su vida quedaron para
siempre congelados en la memoria. Era domingo y la muerte llegó a la
hora del aperitivo. Jesús Mari nunca quiso esconderse, y paseaba por su
pueblo, siguiendo el mismo recorrido y frecuentando a los mismos amigos.
A pesar de que las amenazas se habían incrementado en los tres últimos
años, no llevaba escolta; decía que él no era importante. Hacía poco
tiempo que este concejal del PP había declarado en una entrevista: «No
sé si voy a ir al cielo o al infierno. Procuraré ir al cielo. Lo que sí
sé es que lo haré desde Durango».
Del dolor, al perdón
A las 13:20 horas caía abatido por los verdugos de
ETA, frente a la ermita de la Magdalena, de Durango. Era el 4 de junio
de 2000 y la calle estaba llena de gente. Mari Carmen planchaba la
camisa con la que Jesús Mari iría al Ayuntamiento. La radio vomitó la
noticia: una persona había muerto de un tiro, en Durango. Desde el
principio, supo que era Jesús Mari. Se quedó paralizada. Quedaban pocas
semanas para que Jesús Mari llevara al altar a una de sus hijas.
En casa no se hablaba de política y el miedo se soportaba en la intimidad. Cinco años antes, Jesús Mari había padecido un infarto, por lo que su invalidez para el trabajo le permitió volcarse al 100% en las necesidades de su pueblo. Mari Carmen sabía que el Ayuntamiento era su vida. Por eso apenas salió de su boca aconsejarle que lo dejara, a pesar del acoso: dianas, pasquines, pancartas, insultos, llamadas de teléfono a horas intempestivas, vecinos que dejan de saludarte, lugares por donde ya no puedes pasear, agentes de seguridad que no aparecen o siempre llegan tarde...
El asesinato de Jesús Mari cambió sus vidas para siempre. La pesadilla duró un tiempo, pero Mari Carmen se aferró a la fe hasta convertirla en anclaje y motor para aliviar las heridas de su alma. Desde el primer momento tuvo claro que tenía que perdonar a los asesinos de su esposo, porque «ellos no eran culpables de todo ese odio que se les había inculcado desde pequeños». Muchas veces se había dirigido al Sagrado Corazón de Jesús para pedirle una paz en la que la rabia y el odio no encontraran cobijo, porque pocos saben lo difícil que resulta perdonar cuando el que te ha destrozado la vida no da el primer paso. Mari Carmen necesitaba hacerlo: «El perdón no es una obligación, no es el olvido, no es una expresión de superioridad moral, ni es una renuncia al derecho -dice-. El perdón es un acto liberador. Perdonar es ir más allá de la justicia».
En casa no se hablaba de política y el miedo se soportaba en la intimidad. Cinco años antes, Jesús Mari había padecido un infarto, por lo que su invalidez para el trabajo le permitió volcarse al 100% en las necesidades de su pueblo. Mari Carmen sabía que el Ayuntamiento era su vida. Por eso apenas salió de su boca aconsejarle que lo dejara, a pesar del acoso: dianas, pasquines, pancartas, insultos, llamadas de teléfono a horas intempestivas, vecinos que dejan de saludarte, lugares por donde ya no puedes pasear, agentes de seguridad que no aparecen o siempre llegan tarde...
El asesinato de Jesús Mari cambió sus vidas para siempre. La pesadilla duró un tiempo, pero Mari Carmen se aferró a la fe hasta convertirla en anclaje y motor para aliviar las heridas de su alma. Desde el primer momento tuvo claro que tenía que perdonar a los asesinos de su esposo, porque «ellos no eran culpables de todo ese odio que se les había inculcado desde pequeños». Muchas veces se había dirigido al Sagrado Corazón de Jesús para pedirle una paz en la que la rabia y el odio no encontraran cobijo, porque pocos saben lo difícil que resulta perdonar cuando el que te ha destrozado la vida no da el primer paso. Mari Carmen necesitaba hacerlo: «El perdón no es una obligación, no es el olvido, no es una expresión de superioridad moral, ni es una renuncia al derecho -dice-. El perdón es un acto liberador. Perdonar es ir más allá de la justicia».
Un etarra sin argumentos ante la fuerza de un abrazo
La ocasión de materializar este perdón se le presentó
pronto. Un grupo reducido de presos en la cárcel de Nanclares de Oca
quería conocer a personas que hubieran sufrido el terror de ETA. Los
mediadores penales prepararon estos delicados encuentros, y así es como
Mari Carmen se sentó un día frente a un etarra con delitos de sangre. No
era el asesino de su marido, pero el gatillo de su pistola también olía
a muerte. Las primeras palabras de Mari Carmen se le atragantaron: «Lo
que más siento es no tener a mi compañerito del alma conmigo». El etarra
apenas atinaba a contarle que, algún día, se lo tendría que contar a
sus hijos y que muchas noches no podía dormir. «¿Cómo te sentiste al
matar?», le preguntó Mari Carmen. Él le aseguró que, al principio, su
único objetivo había sido matar, sin pensar en nada más.
La juventud del etarra le sorprendió («Con esa carita nadie diría lo que has hecho»), y al terrorista le confundió comprobar que esa mujer no le odiaba. Comenzó un dialogo conmovedor. Mari Carmen no ocultó que lo que le movía a actuar así era su fe. Él nunca había estado con una víctima a la que pudiera mostrar su arrepentimiento. Y pidió perdón. Entonces Mari Carmen lo envolvió en un abrazo que le dejó desarmado. Aquella tarde en la prisión de Nanclares, la viuda de Jesús Mari Pedraza rescató a un etarra.
La juventud del etarra le sorprendió («Con esa carita nadie diría lo que has hecho»), y al terrorista le confundió comprobar que esa mujer no le odiaba. Comenzó un dialogo conmovedor. Mari Carmen no ocultó que lo que le movía a actuar así era su fe. Él nunca había estado con una víctima a la que pudiera mostrar su arrepentimiento. Y pidió perdón. Entonces Mari Carmen lo envolvió en un abrazo que le dejó desarmado. Aquella tarde en la prisión de Nanclares, la viuda de Jesús Mari Pedraza rescató a un etarra.
Eva Fernández
viernes, 3 de febrero de 2012
Un sueño cumplido
Suena el móvil y al otro
lado una voz desconocida me saluda y se identifica como periodista. Me fío
plenamente, pues en estos días es normal esta situación. Me pide que valore la
reforma educativa anunciada por el ministro de Educación.
Esta situación real, hace
unos años era todo un sueño. Muchos padres españoles soñábamos con el anuncio
de la retirada o sustitución de la asignatura “educación para la ciudadanía” El sueño se ha cumplido, el gusto amargo de
una batalla lidiada durante más de cinco años tratando de defender nuestro
derecho como padres a educar a nuestros hijos según nuestras convicciones,
empieza a disiparse. Atrás dejamos muchas reuniones, muchas charlas a familias,
más de 55.000 objeciones presentadas, mas de 70 plataformas creadas por todo el
territorio Español para defendernos , y una larga lista de eventos sin recursos
pero con una fuerza arrolladora.
Un sueño cumplido que también
me deja la gran satisfacción de haber conocido a muchas personas excelentes,
desinteresadas, con unas fuertes convicciones morales que no retrocedían ante
las amenazas, los atropellos. Unos profesionales de la enseñanza que han apostado por la “educación”, desterrando ideologías,
relativismos y poniendo por encima de todo la libertad en la enseñanza. Otros
profesionales del derecho que se han dejado la piel y sus ahorros por esta
causa sin recibir ni un céntimo, defendiendo, asesorando, y pleiteando por
miles de padres que sabían muy bien lo que no querían para sus hijos . Y por
supuesto a los profesionales de la comunicación que han seguido esta batalla
manteniendo viva la información a toda la sociedad. Nunca en la historia de
España, una asignatura había levantado tanta polémica, tanta tinta o tantos
debates como EpC.
Si esta asignatura se le puede atribuir alguna
virtud, ha sido la de hacer salir de “la cocina” a muchas madres que hemos
dejado nuestros quehaceres cotidianos para convertirnos en portavoces, en
conferenciantes, en viajantes, en dar ruedas de prensa, en escuchar otros puntos
de vista, y tantas otras situaciones que hemos aprendido a vivir afrontando la invasión
que sentíamos cada vez que leíamos algunos temas de los libros de texto de
nuestros hijos.
Pero ahora, que hemos
aprendido a velar por nuestros derechos, no pararemos, no descansaremos. Estaremos
atentos, evitando que los sueños se conviertan en pesadillas.
miércoles, 1 de febrero de 2012
LA DEFENSA DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA DA SUS FRUTOS: EL MINISTRO DE EDUCACIÓN ANUNCIA LA RETIRADA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
La asignatura será sustituida por una materia de educación cívica y constitucional, libre de cuestiones controvertidas y que no sea susceptible de adoctrinamiento.
En una comparecencia muy esperada, el Ministro de Educación, J. I. Wert, ha anunciado una serie de reformas muy necesarias en el sistema educativo, que habrá que esperar a ver desarrolladas lo antes posible. Y si había una medida esperada, era la retirada de Educación para la Ciudadanía (EpC), algo que miles de familias llevan reclamado varios años y que por fin hoy, después de tantos sacrificios, ven anunciado en sede parlamentaria.
Esta medida constituye un importante triunfo de la sociedad, de miles de familias y de profesionales que, desde la entrada en vigor de EpC, han venido solicitando su supresión y sustitución, en su caso, por una materia objetiva y neutra que ofrezca a los alumnos la necesaria educación cívica, como se viene haciendo en el resto de Europa.
A lo largo de estos años, las distintas administraciones educativas han obligado a las familias a acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos, pero estas familias no se han echado atrás; antes al contrario, han llegado hasta el Tribunal Constitucional, donde esperamos que se resuelva favorablemente el conflicto provocado por una materia adoctrinadora como EpC.
Ahora es urgente que el gobierno, una vez suprimida EpC por su carácter adoctrinador, adopte las medidas necesarias para que se dé una solución satisfactoria y coherente con lo anunciado hoy por el ministro, a aquellas situaciones que están reclamando solución urgente, aunque sea de manera transitoria, y garantice la titulación de todos aquellos alumnos que no han cursado EpC.
Quienes venimos defendiendo la libertad de enseñanza, de conciencia y el derecho de los padres a elegir la formación moral de sus hijos nos felicitamos por este anuncio que acaba de hacer el Ministro y pedimos al PP que articule cuanto antes esta medida, de forma respetuosa con los derechos fundamentales que venían siendo vulnerados por la anterior normativa.
Confiamos en que el actual ministro de educación cuente con las familias, primeros, imprescindibles e insustituibles educadores de los hijos, para desarrollar la importante reforma educativa que ha anunciado.
La asignatura será sustituida por una materia de educación cívica y constitucional, libre de cuestiones controvertidas y que no sea susceptible de adoctrinamiento.
En una comparecencia muy esperada, el Ministro de Educación, J. I. Wert, ha anunciado una serie de reformas muy necesarias en el sistema educativo, que habrá que esperar a ver desarrolladas lo antes posible. Y si había una medida esperada, era la retirada de Educación para la Ciudadanía (EpC), algo que miles de familias llevan reclamado varios años y que por fin hoy, después de tantos sacrificios, ven anunciado en sede parlamentaria.
Esta medida constituye un importante triunfo de la sociedad, de miles de familias y de profesionales que, desde la entrada en vigor de EpC, han venido solicitando su supresión y sustitución, en su caso, por una materia objetiva y neutra que ofrezca a los alumnos la necesaria educación cívica, como se viene haciendo en el resto de Europa.
A lo largo de estos años, las distintas administraciones educativas han obligado a las familias a acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos, pero estas familias no se han echado atrás; antes al contrario, han llegado hasta el Tribunal Constitucional, donde esperamos que se resuelva favorablemente el conflicto provocado por una materia adoctrinadora como EpC.
Ahora es urgente que el gobierno, una vez suprimida EpC por su carácter adoctrinador, adopte las medidas necesarias para que se dé una solución satisfactoria y coherente con lo anunciado hoy por el ministro, a aquellas situaciones que están reclamando solución urgente, aunque sea de manera transitoria, y garantice la titulación de todos aquellos alumnos que no han cursado EpC.
Quienes venimos defendiendo la libertad de enseñanza, de conciencia y el derecho de los padres a elegir la formación moral de sus hijos nos felicitamos por este anuncio que acaba de hacer el Ministro y pedimos al PP que articule cuanto antes esta medida, de forma respetuosa con los derechos fundamentales que venían siendo vulnerados por la anterior normativa.
Confiamos en que el actual ministro de educación cuente con las familias, primeros, imprescindibles e insustituibles educadores de los hijos, para desarrollar la importante reforma educativa que ha anunciado.
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