domingo, 21 de julio de 2013

Lo que dice tu mirada.



       Cuando tu mirada y la mía se cruzan, cómplices del momento que estamos viviendo, sentimos mariposas en el estómago y campanillas alrededor. En tu mirada siempre veo tu deseo, tus dudas, tus ilusiones y desafíos, tus sueños y tus pesadillas. Pero la mirada de este día no la vi antes. Tenías una alegría distinta, insuperable; una “templanza orgullosa”, un sentir de padre emocionado. Era un día especial, nuestra hija mayor contraía matrimonio y nos dejaba. Sin palabras entendí que después de muchos años, comprendías a mi padre en su día. Quizás nunca hasta hoy lo habías sentido así.  

   Llevarla al altar y dejarla ante el hombre que ella ha escogido para vivir un proyecto de amor, es indescriptible. Y tus palabras efectivamente no brotaron. No dijiste nada, pero estoy segura que pedías a Dios por ellos. Puedes estar tranquilo, ¡¡que yo también!! 

     Fue un precioso día en familia, compartido con los amigos más íntimos y queridos. Hemos notado  vuestro cariño, el de todos. Os agradecemos sinceramente vuestra compañía, vuestros besos, abrazos.. y el esfuerzo que muchos habéis hecho viajando muchas horas para llegar a Talavera: Alicante, Valencia, Villajoyosa, Toledo, Jaén, Madrid, Valladolid, Zaragoza, Córdoba, Albacete, Suiza, Italia y cómo no, desde Brasil la mejor “selección” brasileña, ¿Verdad Marcos?


      Todos disfrutamos mucho celebrando la boda. Son momentos inolvidables, llenos de ternura y alegría. Ahora,  por muchos, muchos años ¡¡que no acabe la fiesta!!

jueves, 4 de julio de 2013

¡¡Verano!!

Ha llegado el mes de Julio, y para los que pensaban que este año no habría veranito, aquí van los 40º de hoy. 
Ha pasado casi un mes de mi última entrada, no estoy orgullosa, pero el tiempo se pasa velozmente y no encuentras ni un momento para sentarte a contar algo. 
Este mes se presenta para mi especialmente muy especial. Comenzó con el cumpleaños del hombre que mas amo en este mundo: mi marido. Celebrarlo en familia es una de las mayores alegrías que podemos tener, y así lo hicimos. 
Pero tal y como se va adentrando el mes, y la temperatura advierte que será un mes calentito, mis tareas y ocupaciones van colmando las horas de estos días. Y es que pronto, muy pronto, nuestra hija mayor, Mª Jesús se unirá en matrimonio. Será el día 13 de Julio, y para unos padres, ese momento es muy especial. Estamos muy ilusionados, contentos y trabajando en los detalles para que todos disfrutemos mucho de ese acontecimiento.
Cuando llegan estos momentos familiares, sientes que no debes dejarte envolver por lo material, lo fugaz, lo efímero. Al contrario, intentar mantener vivo el deseo de corresponder con gratitud, con cariño,  a cada uno que se acerca es nuestro deseo en estos días. Los protagonistas son los novios, pero cada uno que pasa a nuestro lado tiene todo el derecho de sentirse protagonista de participar con ellos de este amor que derrocha la pareja de Mª Jesús y José Luis (Marisú y Zé para la familia). 
Falta poco, muy poco, y confiamos que el AMOR nacido entre ellos, y que ahora quieren manifestar a todos con su compromiso matrimonial, sea siempre la base de la familia que van a ser a partir de unos dias.
¡¡felicidades!!

viernes, 7 de junio de 2013

Palabra de Vida de Junio

«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios».

 El apóstol Pedro está instruyendo a sus comunidades sobre el espíritu genuino del Evangelio en sus aplicaciones concretas, con especial referencia a la condición y al estado de vida al que cada cual pertenece.
Aquí se dirige a los esclavos que se han convertido a la fe, quienes, como todos los esclavos en la sociedad de entonces, sufrían incomprensiones y maltratos completamente injustos. Es-tas palabras van dirigidas por extensión a todas las personas que en cualquier tiempo y lugar tienen que sufrir incomprensiones e injusticias por parte de sus prójimos, sean éstos supe-riores o iguales.

«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios».

A estas personas el apóstol les recomienda que no cedan a la tentación instintiva que podría surgir en semejantes situaciones, sino que imiten el comportamiento de Jesús. Incluso los exhorta a responder con amor y a ver en esas dificultades e incomprensiones una gracia, es decir, una ocasión permitida por Dios para dar prueba del auténtico espíritu cristiano. Ade-más, de este modo, mediante el amor, podrán llevar hasta Cristo a quien no los comprende.

«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios».

Algunas personas, partiendo de estas palabras o de otras similares, quisieran acusar al cris-tianismo de favorecer una excesiva sumisión, que adormecería las conciencias y las haría me-nos activas en la lucha contra las injusticias.
Pero no es así. Si Jesús nos pide que amemos a quienes no nos entienden y nos maltratan, no es porque quiera hacernos insensibles a las injusticias; ¡al contrario! Quiere enseñarnos có-mo construir una sociedad verdaderamente justa. Esto se puede hacer difundiendo el espíritu del amor verdadero, empezando por ser nosotros los primeros en amar.

«Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios».

¿Cómo vivir, pues, la Palabra de vida de este mes?

También nosotros hoy podemos sentirnos incomprendidos y maltratados de muchos modos, empezando por la falta de delicadeza y los desprecios o también mediante juicios malévolos, ingratitudes, ofensas e injusticias en toda regla.

Pues bien: incluso en todas estas ocasiones debemos dar testimonio del amor que Jesús trajo a la tierra y tuvo por todos, es decir, también por quienes nos tratan mal.

La Palabra de este mes quiere que, aun defendiendo legítimamente la justicia y la verdad, no olvidemos nunca que nuestro primer deber como cristianos es amar al otro, es decir, tener con él esa actitud nueva de comprensión, acogida y misericordia que Jesús tuvo con noso-tros. De este modo, incluso aunque defendamos nuestras razones, nunca romperemos la re-lación, no cederemos a la tentación del resentimiento o de la venganza.

Y actuando así, como instrumentos del amor de Jesús, también nosotros seremos capaces de llevar nuestro prójimo hasta Dios.

CHIARA LUBICH

 

domingo, 5 de mayo de 2013

En el día de la madre



El corte Inglés, a pesar de ser domingo,  abre hoy sus puertas. Es el día de la madre y puede que a algunas personas se le olvide comprar algo y a última hora siempre queda el corte Inglés para los despistados. Pero no todo es comercial en el día de hoy.
Los sentimientos de cariño, agradecimiento y homenaje a la maternidad son bellos, y demuestran que las madres son algo especial.
“Hace muchos años que te fuiste de nuestro lado. Las prisas del Alzheimer prematuro borraron tu sonrisa y nos dejaron sin tus besos, sin tus abrazos, pero nunca nos quitó el cariño y el amor que nos fuiste dando día a día. Recuerdo que emoción sentía cuando regresaba del colegio y ya desde el “arco del patio” se te oía cantar. ¡Menuda voz!
Recuerdo como las vecinas acudían a casa, te contaban sus problemas, sus alegrías, sus necesidades… y tú, atenta les escuchabas y les dabas tus mejores palabras cargadas de cariño.
Yo no tengo tu voz, no canto. Pero trato de acoger en casa como tú hacías. Son muchas cosas tuyas  las que a lo largo de mi vida empiezo a descubrir  que están en mí. Y me llena de orgullo, porque tú, mamá, fuiste muy especial. 
 
He desempolvado esta graciosa poesía que escribí en mi adolescencia.  Recuerdo cuanto le gustó a mi madre. 


Brilla el sol,
y amaneciendo
un rayo penetra por mi ventana.
Bonito día se inicia.
Hoy, todos felices
recordamos nuestra niñez
 junto a nuestra madre.

A esta madre que nos dio el ser;
A esta madre que nos dio la luz;
A esta madre que velaba noche y día;
A esta madre que con su pecho nos crió.

La primera palabra
que supimos decir fue “mamá”.

Mamá,
 era nuestra forma de darte las gracias.
 Gracias mamá por nuestro existir,
por tu calor que nos cobijaba
 los gises días de invierno.

Gracias mamá
 por tu delicada mano
 que limpiaba nuestra mejillas
 cuando las lagrimas brotaban.
Gracias mamá
porque a la vuelta del cole,
siempre había una palabra dulce
 para demostrarnos tu cariño.
Gracias mamá
 porque cuando te necesitamos,
 te encontramos en casa,
dispuesta a ayudarnos.
Gracias mamá
 por tus desvelos y preocupaciones
para con nosotros.
Gracias mamá
 por tu entrega sincera.
Gracias mamá
 por tu gran sacrificio como madre.
Nuestros corazones se inclinan ante ti
y se abren para decirte:
¡GRACIAS MAMÁ!

viernes, 3 de mayo de 2013

Palabra de vida mes de mayo


 «Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».
¿Alguna vez te ha sucedido que has recibido un regalo de un amigo y has sentido la necesidad de corresponder? ¿Y de hacerlo no para pagar una deuda, sino más bien por auténtico amor agradecido? Seguro que sí.
Si esto te sucede a ti, imagínate a Dios, a Dios que es Amor.
Él siempre responde a cualquier regalo que hagamos a nuestro prójimo en nombre de Él. Es una experiencia que los cristianos verdaderos viven muy a menudo. Y cada vez es una sorpresa: nunca llegamos a acostumbrarnos a la inventiva de Dios. Podría ponerte mil, diez mil ejemplos; podría escribir un libro. Así verías cuán cierta es esa imagen: «os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante», que indica la abundancia con que Dios corresponde, su magnanimidad.

«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».

«Ya había caído la noche sobre Roma. Y en aquel pequeño semisótano el grupito de chicas que querían vivir el Evangelio se estaban dando las buenas noches. Pero sonó el timbre. ¿Quién sería a esas horas? Delante de la puerta había un hombre presa del pánico, desesperado: al día siguiente lo iban a desahuciar junto con su familia por no pagar el alquiler. Las chicas se miraron y, sin decirse nada, abrieron el cajón donde habían guardado en varios sobres lo que quedaba de sus sueldos y un depósito para los recibos del gas, del teléfono y de la luz. Se lo dieron todo a aquel hombre sin hacer razonamientos, y esa noche durmieron felices. Ya pensaría alguien en ellas. Pero aún no había amanecido cuando sonó el teléfono: “Voy ahora mismo en un taxi”, dijo la voz del hombre. Asombradas de que eligiese ese medio de transporte, las chicas lo esperaron. La cara del visitante indicaba que algo había cambiado: “Ayer por la noche, nada más volver a casa, me encontré con que había recibido una herencia que nunca habría imaginado. Y pensé que tenía que daros la mitad”. Era exactamente el doble de lo que habían dado generosamente».

«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».

¿No te ha pasado también a ti? Si no es así, recuerda que hay que dar desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, a cualquiera que pida.
Haz la prueba. Pero no lo hagas para comprobar el resultado, sino porque amas a Dios.
Me dirás: «Si yo no tengo nada».
No es verdad. Si queremos, tenemos tesoros inagotables: nuestro tiempo libre, nuestro corazón, nuestra sonrisa, nuestro consejo, nuestra cultura, nuestra paz, nuestra palabra para convencer a quien tiene de que dé a quien no tiene…
Me dirás entonces: «No sé a quién dar».
Mira alrededor de ti: ¿te acuerdas de aquel enfermo hospitalizado, de esa señora viuda siempre sola, de aquel compañero tan deprimido por los suspensos, de aquel joven sin trabajo, siempre tan triste, de tu hermano pequeño, que necesita ayuda, de ese amigo que está en la cárcel, de ese aprendiz inseguro? Cristo te espera en ellos.
Adopta ese comportamiento nuevo del cristiano que rezuma en todo el Evangelio y que es lo opuesto a encerrarse en uno mismo y a preocuparse. Renuncia a depositar tu seguridad en los bienes de la tierra y apóyate en Dios. Ahí se verá tu fe en Él, que pronto será confirmada por el regalo que Él te hará a su vez.
Como es lógico, Dios no se comporta así para enriquecerte o enriquecernos, sino para que otros, muchos otros, al ver los pequeños milagros que cosecha nuestro dar, hagan lo mismo.
Lo hace porque cuanto más tengamos, más podremos dar, y para que –como auténticos administradores de los bienes de Dios– pongamos todo en circulación en la comunidad que nos rodea, de modo que se pueda decir, como de la primera comunidad de Jerusalén: «Entre ellos no había necesitados» (Hch 4, 34).
¿No te parece que con ello contribuyes a dar un alma firme a la revolución social que el mundo espera?
«Dad y se os dará». Naturalmente, Jesús se refería en primer lugar a la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero todo lo que sucede en esta tierra es ya preludio y garantía de aquélla.
Chiara Lubich

jueves, 25 de abril de 2013

Dejándose la piel contra el fraude.



     En estos momentos de dificultades, cuándo la clase política nos defrauda cada día, cuándo los jóvenes tienen poco proyecto de futuro, cuándo tantas familias ven peligrar sus ahorros por el engaño y el fraude de los bancos, cuándo, cuándo, cuándo… ¡¡hay tantos cuándos!!, yo puedo sentirme muy orgullosa de contar con una amiga genial, madre coraje y mujer decidida que tras muchas luchas y sinsabores, y alguna que otro desaire de quien muchos sabemos, ha sido merecedora de un premio “al mérito al mejor técnico de investigación”. ¡¡Toma ya!!  
 Desde aquí para que todo el mundo lo sepa: Enhorabuena querida Lourdes, te lo mereces más que nadie.