viernes, 2 de marzo de 2012

Politicos: Servidores de la Esperanza


   





Políticos: servidores de la esperanza
Carta semanal del Arzobispo de Oviedo  4 de marzo de 2012

            Queridos amigos y hermanos: paz y bien.
                He estado leyendo el discurso de Benedicto XVI a los representantes políticos de la República de Benin, en su reciente viaje. Escribo estas líneas cuando me dispongo a viajar a ese rincón africano para visitar a nuestros misioneros y tomar contacto con la realidad pastoral y sociocultural en donde ellos trabajan desde hace 25 años como una misión diocesana de Asturias. En esas palabras del Santo Padre, he encontrado un párrafo que quisiera hacer mío: «No privéis a vuestros pueblos de la esperanza. No amputéis su porvenir mutilando su presente. Tened un enfoque ético valiente en vuestras responsabilidades y, si sois creyentes, rogad a Dios que os conceda sabiduría… Es necesario que seáis verdaderos servidores de la esperanza. El poder, de cualquier tipo que sea, ciega fácilmente, sobre todo cuando están en juego intereses privados... Sólo Dios purifica los corazones y las intenciones. La Iglesia no ofrece soluciones técnicas ni impone fórmulas políticas. Ella repite: No tengáis miedo. La humanidad no está sola ante los desafíos del mundo. Dios está presente».
                Este es el mensaje de la Iglesia que en momentos de grave responsabilidad debemos repetir: propiciar la esperanza especialmente en aquellas personas que más amenazada la tienen. Tenemos en el horizonte una nueva cita electoral y nos vamos enfilando para los nuevos comicios en donde siempre hay tanto en juego. Algunos ya se han anticipado para que no falte la referencia regañona hacia la Iglesia en general y hacia el arzobispo de turno en particular. Supongo que según vayan adelante las calendas, se irá subiendo el tono de la ironía amenazante y de la descalificación según consignas. No da para más la falta de talento o ni acaso da para menos el apuro ante los pronósticos reales, y entonces se recurre a la provocación insidiosa y a la bronca perdonavidas.
                Antes de que comience el asunto de campaña, que no quiero yo molestar, me permito aclarar a quien corresponda que tampoco esta vez me presento a las elecciones, porque mi tribuna no es la política y mi militancia no es la partidista. Lo negarán, ya lo aviso, y me imputarán como doctrinos justamente lo contrario de cuanto acabo de aclarar. Sé que no me defraudarán, y volverán a su estribillo, santo y seña, aún sabiendo que engañan a conciencia. Con paciencia franciscana volveré a escuchar a algún propio (hay de todo en la viña del Señor) y a los habituales extraños, que los obispos hacemos política cuando hablamos o actuamos en los alrededores de estas convocatorias. Pero es falso, falso de verdad.
                Salir en defensa de la vida humana en todos sus tramos desde antes de nacer hasta su desenlace natural; entender la educación como un proceso donde la persona crezca y madure sin censurar ninguna dimensión ni imponer ideologías; proteger la familia en lo legal y lo económico, y defender el matrimonio contra toda violencia, contra toda confusión barata de falsa progresía; poner todo el empeño ante la tremenda lacra del desempleo en todas sus procedencias y en todas sus consecuencias; aportar responsablemente lo que ayuda a superar la crisis económica sin cortinas de humo que maquillen la crisis moral (la de la corrupción imputada o imputable, la de los chiringuitos del famoseo y la frivolidad, la de los subsidios que hacen cautivos, la de las engañifas por doquier). Para afirmar esto y para defenderlo, para volverlo a proponer como criterio para votar en unas elecciones, no hay que acudir a ninguna sigla política, ni supone bendecir o maldecir a los partidos que se presentan. Lo diga quien lo diga, que no por repetirlo eso se convierte en verdad.
                El compromiso de la Iglesia en el campo de la educación, de la cultura, de la ayuda a los necesitados sea cual sea el nombre de su penuria o pobreza, de la paz sea cual sea el conflicto que la violenta, es patente para quien no tiene prejuicios ideológicos. Como también son patentes nuestros errores, que los tenemos, de los que aprendemos y por los que sabemos pedir perdón. Pero zarandear al pueblo cristiano con fantasmas falsos, queriendo caldear rencores obsoletos y escenificando una confrontación estéril, es equivocar el discurso. Porque cada vez asustan menos sus sustos, cada vez son más patéticas sus amenazas, y con la que está cayendo da grima que “ere que ere”, erre que erre, se sigan ninguneando las verdaderas demandas de las personas reales. Son demasiadas familias con graves problemas, son demasiados retos los que tenemos delante cuando la vida, la libertad, la paz o el trabajo están en entredicho.
                No somos los católicos los rivales del verdadero progreso. No obstante, si insisten en esta deriva, al menos sabremos quiénes no nos representan, ni quiénes serán depositarios de nuestra confianza. Valdría la pena cambiar el guión y empezar a colaborar en la gran franja de lo que nos está reclamando construir y dialogar juntos, en vez de levantar trincheras y crispar al personal. Son demasiados los pobres que llenan nuestros comedores sociales, las familias rotas y entristecidas que acuden a nuestras Cáritas, las mujeres gestantes y maltratadas que son utilizadas, los niños que no nacen o que crecen sin esperanza, los jóvenes que no han estrenado un trabajo, los enfermos o ancianos asustados, los transeúntes sin techo ni beneficio, los desesperados en los callejones sin salida… ¡Santo Dios! con la que está cayendo que nos andemos por esas ramas. Es hermosa y noble la dedicación a la política cuando ésta se concibe como un servicio. Ojala que lo entiendan quienes se presentan como candidatos y con altura de miras hagan posible lo que decía el Papa: no amputar el porvenir ni mutilar el presente, sino con sabiduría  y responsabilidad construir la esperanza.
                Recibid mi afecto y mi bendición.

 Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo



miércoles, 29 de febrero de 2012

Desde el cielo

Este video lo han hecho los compañeros de grupo de Cursillos de Cristiandad de Jaén como un pequeño homenaje al abuelo Salva. Espero que os guste.

viernes, 10 de febrero de 2012

Un abrazo para sellar el perdón



Mari Carmen Hernández, con sus hijas,
tras el asesinato de su esposo, Jesús Mari Pedrosa.
Foto: José María Barroso

Leido en Alfa y Omega:
El de una víctima de ETA a un asesino, arrepentido
Un abrazo para sellar el perdón
Hasta la fecha, diez víctimas de ETA se han visto las caras con terroristas presos, dentro del denominado Programa de Encuentros Restaurativos. Una de ellas ha sido doña Mari Carmen Hernández, viuda de don Jesús Mari Pedrosa, concejal del PP en Durango, asesinado por ETA, el 4 de junio de 2000. Cuenta que necesitaba perdonar

Tenían 13 años cuando se conocieron. La boda llegó 10 años más tarde, pero un cobarde tiro en la nuca, por la espalda, les dejó sin la fotografía de su 34 aniversario. Mari Carmen no olvida aquel día en el que los recuerdos del único hombre de su vida quedaron para siempre congelados en la memoria. Era domingo y la muerte llegó a la hora del aperitivo. Jesús Mari nunca quiso esconderse, y paseaba por su pueblo, siguiendo el mismo recorrido y frecuentando a los mismos amigos. A pesar de que las amenazas se habían incrementado en los tres últimos años, no llevaba escolta; decía que él no era importante. Hacía poco tiempo que este concejal del PP había declarado en una entrevista: «No sé si voy a ir al cielo o al infierno. Procuraré ir al cielo. Lo que sí sé es que lo haré desde Durango».
Del dolor, al perdón
A las 13:20 horas caía abatido por los verdugos de ETA, frente a la ermita de la Magdalena, de Durango. Era el 4 de junio de 2000 y la calle estaba llena de gente. Mari Carmen planchaba la camisa con la que Jesús Mari iría al Ayuntamiento. La radio vomitó la noticia: una persona había muerto de un tiro, en Durango. Desde el principio, supo que era Jesús Mari. Se quedó paralizada. Quedaban pocas semanas para que Jesús Mari llevara al altar a una de sus hijas.
En casa no se hablaba de política y el miedo se soportaba en la intimidad. Cinco años antes, Jesús Mari había padecido un infarto, por lo que su invalidez para el trabajo le permitió volcarse al 100% en las necesidades de su pueblo. Mari Carmen sabía que el Ayuntamiento era su vida. Por eso apenas salió de su boca aconsejarle que lo dejara, a pesar del acoso: dianas, pasquines, pancartas, insultos, llamadas de teléfono a horas intempestivas, vecinos que dejan de saludarte, lugares por donde ya no puedes pasear, agentes de seguridad que no aparecen o siempre llegan tarde...
El asesinato de Jesús Mari cambió sus vidas para siempre. La pesadilla duró un tiempo, pero Mari Carmen se aferró a la fe hasta convertirla en anclaje y motor para aliviar las heridas de su alma. Desde el primer momento tuvo claro que tenía que perdonar a los asesinos de su esposo, porque «ellos no eran culpables de todo ese odio que se les había inculcado desde pequeños». Muchas veces se había dirigido al Sagrado Corazón de Jesús para pedirle una paz en la que la rabia y el odio no encontraran cobijo, porque pocos saben lo difícil que resulta perdonar cuando el que te ha destrozado la vida no da el primer paso. Mari Carmen necesitaba hacerlo: «El perdón no es una obligación, no es el olvido, no es una expresión de superioridad moral, ni es una renuncia al derecho -dice-. El perdón es un acto liberador. Perdonar es ir más allá de la justicia».
Un etarra sin argumentos ante la fuerza de un abrazo
La ocasión de materializar este perdón se le presentó pronto. Un grupo reducido de presos en la cárcel de Nanclares de Oca quería conocer a personas que hubieran sufrido el terror de ETA. Los mediadores penales prepararon estos delicados encuentros, y así es como Mari Carmen se sentó un día frente a un etarra con delitos de sangre. No era el asesino de su marido, pero el gatillo de su pistola también olía a muerte. Las primeras palabras de Mari Carmen se le atragantaron: «Lo que más siento es no tener a mi compañerito del alma conmigo». El etarra apenas atinaba a contarle que, algún día, se lo tendría que contar a sus hijos y que muchas noches no podía dormir. «¿Cómo te sentiste al matar?», le preguntó Mari Carmen. Él le aseguró que, al principio, su único objetivo había sido matar, sin pensar en nada más.
La juventud del etarra le sorprendió («Con esa carita nadie diría lo que has hecho»), y al terrorista le confundió comprobar que esa mujer no le odiaba. Comenzó un dialogo conmovedor. Mari Carmen no ocultó que lo que le movía a actuar así era su fe. Él nunca había estado con una víctima a la que pudiera mostrar su arrepentimiento. Y pidió perdón. Entonces Mari Carmen lo envolvió en un abrazo que le dejó desarmado. Aquella tarde en la prisión de Nanclares, la viuda de Jesús Mari Pedraza rescató a un etarra.
Eva Fernández

viernes, 3 de febrero de 2012

Un sueño cumplido


Suena el móvil y al otro lado una voz desconocida me saluda y se identifica como periodista. Me fío plenamente, pues en estos días es normal esta situación. Me pide que valore la reforma educativa anunciada por el ministro de Educación.
Esta situación real, hace unos años era todo un sueño. Muchos padres españoles soñábamos con el anuncio de la retirada o sustitución de la asignatura “educación para la ciudadanía”  El sueño se ha cumplido, el gusto amargo de una batalla lidiada durante más de cinco años tratando de defender nuestro derecho como padres a educar a nuestros hijos según nuestras convicciones, empieza a disiparse. Atrás dejamos muchas reuniones, muchas charlas a familias, más de 55.000 objeciones presentadas, mas de 70 plataformas creadas por todo el territorio Español para defendernos , y una larga lista de eventos sin recursos pero con una fuerza arrolladora.
Un sueño cumplido que también me deja la gran satisfacción de haber conocido a muchas personas excelentes, desinteresadas, con unas fuertes convicciones morales que no retrocedían ante las amenazas, los atropellos. Unos profesionales de la enseñanza que han  apostado por la “educación”, desterrando ideologías, relativismos y poniendo por encima de todo la libertad en la enseñanza. Otros profesionales del derecho que se han dejado la piel y sus ahorros por esta causa sin recibir ni un céntimo, defendiendo, asesorando, y pleiteando por miles de padres que sabían muy bien lo que no querían para sus hijos . Y por supuesto a los profesionales de la comunicación que han seguido esta batalla manteniendo viva la información a toda la sociedad. Nunca en la historia de España, una asignatura había levantado tanta polémica, tanta tinta o tantos debates como EpC.

 Si esta asignatura se le puede atribuir alguna virtud, ha sido la de hacer salir de “la cocina” a muchas madres que hemos dejado nuestros quehaceres cotidianos para convertirnos en portavoces, en conferenciantes, en viajantes, en dar ruedas de prensa, en escuchar otros puntos de vista, y tantas otras situaciones que hemos aprendido a vivir afrontando la invasión que sentíamos cada vez que leíamos algunos temas de los libros de texto de nuestros hijos.
Pero ahora, que hemos aprendido a velar por nuestros derechos, no pararemos, no descansaremos. Estaremos atentos, evitando que los sueños se conviertan en pesadillas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

LA DEFENSA DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA DA SUS FRUTOS: EL MINISTRO DE EDUCACIÓN ANUNCIA LA RETIRADA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
La asignatura será sustituida por una materia de educación cívica y constitucional, libre de cuestiones controvertidas y que no sea susceptible de adoctrinamiento.
En una comparecencia muy esperada, el Ministro de Educación, J. I. Wert, ha anunciado una serie de reformas muy necesarias en el sistema educativo, que habrá que esperar a ver desarrolladas lo antes posible. Y si había una medida esperada, era la retirada de Educación para la Ciudadanía (EpC), algo que miles de familias llevan reclamado varios años y que por fin hoy, después de tantos  sacrificios, ven anunciado en sede parlamentaria.
Esta medida constituye un importante triunfo de la sociedad, de miles de familias y de profesionales que, desde la entrada en vigor de EpC, han venido solicitando su supresión y sustitución, en su caso, por una materia objetiva y neutra que ofrezca a los alumnos la necesaria educación cívica, como se viene haciendo en el resto de Europa.
A lo largo de estos años, las distintas administraciones educativas han obligado a las familias a acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos, pero estas familias no se han echado atrás; antes al contrario, han llegado hasta el Tribunal Constitucional, donde esperamos que se resuelva favorablemente el conflicto provocado por una materia adoctrinadora como EpC.
Ahora es urgente que el gobierno, una vez suprimida EpC por su carácter adoctrinador, adopte las medidas necesarias para que se dé una solución satisfactoria y coherente con lo anunciado hoy por el ministro, a aquellas situaciones que están reclamando solución urgente, aunque sea de manera transitoria, y garantice la titulación de todos aquellos alumnos que no han cursado EpC.
Quienes venimos defendiendo la libertad de enseñanza, de conciencia y el derecho de los padres a elegir la formación moral de sus hijos nos felicitamos por este anuncio que acaba de hacer el Ministro y pedimos al PP que articule cuanto antes esta medida, de forma respetuosa con los derechos fundamentales que venían siendo vulnerados por la anterior normativa.
Confiamos en que el actual ministro de educación cuente con las familias, primeros, imprescindibles e insustituibles educadores de los hijos, para desarrollar la importante reforma educativa que ha anunciado.